Por Juan Manuel Jiménez García / Alerta MX / Las Choapas, Veracruz
En medio del dolor, Lizeth Domínguez Rueda, esposa de Raymundo Linares de la Cruz —empleado de la financiera Compartamos— ha decidido dejar en manos de Dios la justicia por la muerte de su esposo, quien fue atropellado el pasado lunes en la carretera a Producción y perdió la vida horas después en un hospital de Coatzacoalcos.
En una humilde vivienda de la colonia El Encanto, donde se vela el cuerpo de Raymundo, Lizeth relata con voz entrecortada cómo fue la vida junto a su esposo y cómo aquel trágico día cambió todo para siempre.
“Nos conocimos hace ocho años y desde entonces comenzamos nuestra relación. Pasamos por muchas cosas, pero en 2020 decidimos casarnos en las bodas colectivas. Teníamos muchos planes: montar un negocio, ser papás… pero por el trabajo lo fuimos posponiendo”, contó.
Lizeth, ingeniera civil de profesión, recuerda a Raymundo como un hombre noble, comprometido y lleno de sueños. A “el Flaco”, como cariñosamente lo llamaba, lo apoyó para que terminara la preparatoria, y recientemente había comenzado la carrera de Administración de Empresas.
“El día del accidente fue como siempre: desayunamos juntos y se despidió de mí con un beso en la mejilla. El último mensaje que me envió fue al mediodía… me mandó la foto de un gatito, quería adoptarlo”, relata entre lágrimas.
Horas después, una llamada desde el teléfono de su esposo le cambiaría la vida. “Me llamó un amigo suyo. Me dijo que Raymundo había sufrido un accidente. Tomé mi motocicleta y fui al lugar… su cuerpo ya estaba en la ambulancia. Ya no pude hablar con él. Ya nunca más”.
Sobre el proceso legal, asegura que las autoridades ya han tenido acercamientos con ella, pero su respuesta es firme: “Se lo dejo a Dios. Esa persona que atropelló a mi esposo sabe lo que hizo, espero que encuentre la paz. No le deseo mal… confío en que Dios hará justicia”.
Raymundo Linares de la Cruz es velado en la colonia El Encanto y será sepultado en la congregación de Villa Allende, en el municipio de Coatzacoalcos.
Descanse en paz.

