Juan Manuel Jiménez García | Alerta MX
Las Choapas, Veracruz
La furia de la naturaleza apagó dos vidas en un instante. La noche del lunes, en la apartada comunidad de Nuevo Xoteapan, un rayo cayó sobre un hombre y su sobrino de apenas 11 años, arrebatándoles la existencia mientras intentaban volver a casa.
Martín Quirasco, de 44 años, había viajado desde temprano a la cabecera municipal para realizar un trámite en el INE. Su pequeño sobrino, Edilberto, lo acompañaba con un motivo distinto: comprar la mochila y los útiles escolares que tanto anhelaba para iniciar el sexto grado. Era un día de ilusión para él, de sueños sencillos, truncados de manera abrupta.
De regreso, la tormenta los sorprendió en el ejido Pueblo Viejo. Creyeron que lo mejor era continuar su camino, por lo que tomaron la vereda que cruza el rancho de la familia Cuevas. No sabían que en ese trayecto los esperaba la muerte: un rayo cayó sobre ellos, desgarrando sus ropas y fulminando sus cuerpos. El menor todavía llevaba a la espalda la mochila nueva que nunca llegó a estrenar.
La familia, al no verlos regresar, pensó que habían decidido quedarse en la ciudad. La cruel verdad se reveló hasta la mañana del martes, cuando campesinos que se dirigían a trabajar hallaron los cuerpos sobre la tierra húmeda. El silencio del campo quedó roto por el horror y la tristeza.
Policías municipales fueron los primeros en llegar al lugar, ubicado a más de dos horas de la cabecera. Después, agentes ministeriales y peritos realizaron las diligencias correspondientes y trasladaron los cuerpos.
La tragedia ha causado profunda consternación en la región serrana. Una familia quedó marcada por el dolor de perder a dos seres queridos; una escuela verá una silla vacía el próximo lunes, cuando inicien las clases; y un gemelo crecerá con la ausencia irremediable de su hermano.
La tormenta se llevó más que dos vidas: arrebató los sueños de un niño y el latido de un hogar entero.

