Córdoba, Veracruz

Veinte años pasaron para que la justicia llegara. En mayo de 2005, a las afueras de la iglesia de Cristo Rey, en Atoyac, un productor cañero fue asesinado a balazos.

El presunto responsable, Diego “N”, huyó y no se supo más de él.
Durante años, su nombre quedó en expedientes olvidados y carpetas archivadas. Sin embargo, las investigaciones fueron reactivadas y, tras un trabajo conjunto entre la Policía Ministerial de Veracruz y la del Estado de México, el prófugo fue localizado y detenido cerca de su vivienda, en Tlalnepantla, Estado de México.

Su captura ocurrió de manera discreta. Los agentes lo interceptaron cuando salía de su domicilio, sin resistencia. Posteriormente fue trasladado bajo custodia a la ciudad de Córdoba para su certificación médica y entrega formal a las autoridades.

Después de dos décadas de evasión, Diego “N” fue internado en el penal de mediana seguridad de La Toma, en Amatlán, donde un juez determinará su responsabilidad por el homicidio cometido.

El caso cierra un ciclo de impunidad que se extendió por veinte años, marcando un precedente en las investigaciones de largo seguimiento en la región centro de Veracruz.

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