Lanzan convocatoria para el Premio Municipal del Deporte 2026 en Las Choapas

Las Choapas, Ver.— El Comité Municipal del Deporte (COMUDE) lanzó de manera oficial la Convocatoria del Premio Municipal del Deporte 2026, con el objetivo de reconocer y premiar a las y los deportistas, entrenadores y promotores deportivos que han destacado por su desempeño y aportación al desarrollo del deporte en el municipio.

De acuerdo con la convocatoria, las categorías en las que se podrá participar son: Deportista, Entrenador(a), Trayectoria deportiva, así como Fomento e impulso deportivo.

Entre los requisitos, se establece que los aspirantes deberán ser mexicanos y haber nacido en Las Choapas, Veracruz, además de haber sobresalido durante el periodo de evaluación comprendido del 15 de octubre de 2025 al 16 de octubre de 2026. Asimismo, los candidatos deberán ser propuestos por asociaciones deportivas o instituciones educativas.

La recepción de documentos se realizará del 14 de septiembre al 16 de octubre de 2026, mientras que la ceremonia de premiación está programada para el 6 de noviembre de 2026.

En cuanto a la documentación requerida, se solicita una solicitud acompañada de copia del acta de nacimiento, CURP, INE, semblanza, logros históricos y una propuesta por escrito.

Los ganadores del Premio Municipal del Deporte 2026 recibirán medalla deportiva, reconocimiento y un estímulo económico, como incentivo a su esfuerzo y dedicación.

Las autoridades municipales invitaron a la comunidad deportiva a consultar las bases y participar, destacando la importancia de reconocer a quienes ponen en alto el nombre de Las Choapas a través del deporte.

Para mayores informes, se puso a disposición el número 923 128 7684.

Meten en cintura a “mortalikos” en LasChoapas

Muchos de ellos, menores de edad

Juan Manuel Jiménez García
Alerta MX
Las Choapas, Veracruz

La noche del martes, el rugido de los escapes alteró la calma de Las Choapas. No era un accidente ni una persecución, sino el paso imprudente de un grupo de jóvenes motociclistas que, entre risas y acelerones, cruzaron frente a la comandancia de Policía Municipal como si se tratara de un reto abierto a la autoridad.

Eran los llamados “mortalikos”, jóvenes —varios de ellos menores de edad— que circulaban sin precaución por las calles, dos de las motocicletas con el escape modificado, de esos que hacen un ruido ensordecedor y anuncian el peligro antes de que llegue.

Pero esta vez no pasó desapercibido.
Elementos de la Policía Municipal actuaron de inmediato y los interceptaron sobre la calle Hidalgo, a la altura del Centro de Salud. El operativo concluyó con la retención de siete motocicletas, cinco de ellas conducidas por menores de edad, quienes fueron trasladados a la comandancia.

Minutos después, los teléfonos sonaron en varias casas. Padres y madres acudieron con el corazón en la mano, algunos temiendo lo peor. Sin embargo, no se trataba de una detención ni de sanciones mayores, sino de una llamada de atención directa y necesaria.

El mensaje fue claro: conducir de manera temeraria no es un juego. La imprudencia puede terminar en una tragedia, ya sea para ellos mismos o para un tercero inocente. La autoridad buscó hacer conciencia, no castigar, antes de que una imprudencia termine en luto.

Tras el diálogo, los jóvenes se retiraron acompañados de sus padres. Las motocicletas permanecieron aseguradas y fue hasta la mañana de este miércoles cuando les fueron entregadas, con la recomendación expresa de que los tutores corrijan y supervisen la forma en que sus hijos conducen.

Sobre estos hechos, el director de la Policía Municipal, Wilfrido López Vicente, informó que este tipo de acciones se mantendrán de manera permanente y sorpresiva en distintos puntos de la ciudad, con el objetivo de generar conciencia entre los motociclistas.

Porque en Las Choapas, el mensaje quedó claro: la velocidad y el ruido no dan inmunidad, y la prevención sigue siendo la mejor herramienta para evitar accidentes.

A Felipe lo mató el alcohol

Encuentran su cuerpo en avanzado estado de descomposición

Juan Manuel Jiménez García
Alerta MX
Las Choapas, Veracruz

El silencio de la calle 16 de Julio, en la colonia J. Mario Rosado, fue roto por un olor insoportable. Un hedor espeso, persistente, que se colaba entre puertas y ventanas y obligó a los vecinos a salir de sus casas. A unos metros de la Ciudad Judicial, la muerte ya había hecho su trabajo.

Las llamadas no tardaron en llegar. Minutos después, elementos de seguridad ingresaron a la vivienda señalada. Dentro, entre paredes húmedas y abandono, yacía el cuerpo de un hombre en avanzado estado de descomposición. Era Felipe. Así lo conocían todos. Así lo nombraron incluso antes de que la autoridad confirmara su identidad.

La zona fue acordonada. La Fiscalía General del Estado activó el protocolo para el levantamiento del cuerpo. Afuera, el murmullo era el mismo: nadie se sorprendía del todo, pero sí dolía.

Felipe tenía 49 años. Desde hace años había sido atrapado por el alcohol. Vecinos coinciden en que formaba parte del llamado escuadrón de la muerte, un grupo de hombres que, día tras día, se reunía para ingerir bebidas embriagantes hasta perderse en la noche. Ahí, entre botellas vacías y promesas rotas, Felipe fue apagándose lentamente.

Familiares y amigos lo intentaron. Una y otra vez. Consejos, súplicas, enojos, silencios. Nada fue suficiente para arrancarlo del vicio que terminó por consumirlo. El alcohol no lo mató de golpe; lo fue desgastando con paciencia, hasta dejarlo solo, encerrado, invisible.

Hoy, Felipe no murió solo. Murió como mueren muchos en Las Choapas: olvidados por un sistema que no alcanza, por una adicción que no se atiende y por un tejido social que sigue deshilándose.

Su muerte no es un hecho aislado. Es una más en la larga lista de víctimas del alcoholismo en el municipio, un problema que persiste, que se normaliza y que sigue cobrando vidas en silencio.

El cuerpo fue retirado. El olor se disipará con el paso de las horas. Pero la historia de Felipe quedará flotando en esa calle, como recordatorio de que el alcoholismo sigue siendo una tragedia cotidiana que aún espera respuesta.