Después de un año y tres meses de dolor, lucha y audiencias interminables, finalmente se hizo justicia para Noriko Dallana Quezada Ruiz, la joven enfermera del IMSS que fue asesinada a balazos afuera del Hospital General de Zona No. 36 de Coatzacoalcos.
El juez dictó la pena máxima de 70 años de prisión a Luis Alfredo “N”, declarado autor material del feminicidio que conmocionó a toda una ciudad.
La sentencia se dio a conocer la tarde de este viernes 17 de octubre, tres horas después de que iniciara el fallo condenatorio.
“Luchamos para que se castigara a Luis Alfredo, mi hija no merecía que le arrebataran la vida así, ella se dedicaba a salvar vidas. Hoy, por fin, siento que se hizo justicia”, expresó entre lágrimas Lizette Ruiz Granados, madre de Noriko.
La historia de Noriko estremeció a Coatzacoalcos, una enfermera dedicada, sonriente, apasionada por su trabajo y sus pacientes, fue sorprendida la mañana del 19 de julio de 2024, cuando llegaba a su jornada laboral.
En plena vía pública, Luis Alfredo “N” le disparó a quemarropa, dejándola gravemente herida.
Aunque fue trasladada de inmediato a quirófano, las lesiones fueron irreversibles, y horas más tarde, su corazón dejó de latir.
De acuerdo con las investigaciones, el crimen fue planeado por Gregorio “N”, ex pareja de la víctima, quien presuntamente contrató a Luis Alfredo para asesinarla.
Mientras este último ya fue condenado, el proceso contra Gregorio continúa en etapa intermedia debido a los amparos promovidos por su defensa.
“Ahora vamos con Gregorio ‘N’. Sé que lo van a querer defender, que intentarán manchar el nombre de mi hija, pero aquí estoy, fuerte, para seguir luchando por ella”, afirmó con firmeza la madre de la enfermera.
Noriko Dallana tenía sueños, proyectos y una vocación de servicio que iluminaba a quienes la rodeaban.
Su ausencia dejó un vacío inmenso en su familia y en el hospital donde cada día ofrecía su sonrisa y su entrega.
Hoy, la justicia le da voz a su memoria, pues Luis Alfredo «N» pasará el resto de su vida tras las rejas, y su nombre, el de Noriko, quedará grabado como símbolo de amor, valentía y esperanza para todas las mujeres que aún exigen justicia.

